Por: Ana Laura Castillo, MBA.
Para muchos de los que somos parte de la generación X y nos encontrábamos laborando en los albores del nuevo siglo, nos recordamos no solo de los presagios, para la llegada del año 2000 también, recordamos tantas inversiones y horas de trabajo que las empresas dedicaron para ajustar los sistemas informáticos y estar preparados para el cambio de siglo, lo llamaron el proyecto Y2k. En esos mismos años, a algunos nos tocó participar en la antesala y ejecución de la Ley de Protección al Trabajador # 7983, aprobada el 16 de febrero del 2000. En la discusión del proyecto de Ley participaron representantes de muchos sectores de la sociedad: gobierno e instituciones públicas, expertos académicos, cámaras empresariales, trabajadores, asociaciones solidaristas, entre otros. Con responsabilidad y visión analizaron la tendencia de los sistemas de pensiones de reparto, en otros países y en Costa Rica. Como resultado, al igual que para el cambio de siglo a nivel informático, el país tomó acciones oportunas para prepararnos al momento en que el IVM (fondo de pensión de la CCSS) no lograría otorgar el monto de la pensión que los costarricenses aspiramos alcanzar al momento de la jubilación
La gran novedad que trajo la Ley de Protección al trabajador para todos los trabajadores no fue poca cosa, a partir de ese momento, empezamos a acumular en una cuenta individual a título personal, mes a mes, un ahorro de un 1% del salario para nuestra pensión. Pero como si eso fuera poco, el patrono también aportaría (3.25% del salario) para el crecimiento de ese fondo. Eso fue algo así como cuando alguno de nuestros abuelitos, padrinos, papá o mamá nos regalaron una cuenta de ahorro a nombre nuestro en el Banco, siendo niños: un regalo que era muy apreciado porque algo de la sabiduría del beneficio del ahorro era heredado. Además, como todo fue previsto con cuidado en la Ley de Protección al Trabajador, esos ahorros han sido administrados por expertos a través de las operadoras de pensiones y supervisados también con esmero y responsabilidad de la Superintendencia de Pensiones.
Hoy 26 años después, los trabajadores que hemos cotizado durante todos estos años tenemos dos cuentas de ahorros acumulado, con aportes de cada uno, de los patronos y sumado están los rendimientos provenientes de las inversiones realizadas en mercados financieros, locales e internacionales por las operadoras de pensiones. La Ley de Protección al Trabajador creo el Fondo de Capitalización Laboral (FCL) y el Régimen Obligatorio de Pensión (ROP) cada uno con un propósito de ahorro diferente: el FCL con un plazo más corto para solventar las necesidades de los trabajadores al quedar desempleado; y el ROP con un horizonte de largo plazo para ser el complemento de la pensión, que se recibirá mes a mes, de la CCSS (IVM) el Magisterio o cualquier otro régimen que el trabajador haya aportado.
El FCL y el ROP, se encuentran en cuentas individuales a nombre de cada persona trabajador que cotiza y para muchos podrían ser las únicas cuentas de ahorros que logran tener en su vida laboral. Es comprensible que algunos trabajadores, quienes reciben mes a mes el estado de cuenta de su ROP y su FCL, quieran hacer uso de los ahorros con premura para atender muchas veces necesidades inmediatas. Sin embargo, es bueno, detenerse, pensarlo dos y hasta tres veces, antes de tomar una decisión tan trascendente. Antes de tomar su decisión, tenga respuesta a preguntas como:
1. ¿Cuáles ingresos, mes a mes, tendré en los 20 o más años que viviré como jubilado? (la esperanza de vida al nacer hoy, de acuerdo al INEC es 78.6 (hombres) y 83.5 años (mujeres) para el año 2050 las proyecciones del mismo INEC indican que será 81,4 y 87,2 años respectivamente).
2. ¿Cuál es el monto proyectado de la pensión del IVM o el Magisterio que recibiré en el momento de mi jubilación? ¿Crecerá en el tiempo, año a año, para cubrir la inflación?
3. ¿Tendré otras fuentes de ingreso para complementar la pensión de la Caja, del Magisterio o del Poder Judicial?
4. ¿Cómo quiero vivir mis años de retiro?
5. ¿Cuáles serán mis ingresos cuándo tenga menor independencia física o cognitiva?
La buena noticia es que, en Costa Rica, con el cambio de siglo y la Ley de Protección al Trabajador, construimos un sistema de pensiones de cuatro pilares:
La realidad de los sistemas de reparto, como el IVM, en el que las pensiones de los jubilados son financiadas con el aporte de la fuerza laboral activa del momento, se impactan con el cambio demográfico, una población más envejecida, es decir, más personas jubiladas y menos personas laborando. El camino para el IVM es ya conocido: disminución del monto de la pensión, aumento de la edad para jubilarse y/o aumento de los aportes de trabajadores, patronos y/o el Estado.
1. Régimen tradicional solidario y de reparto (IVM)
2. Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias, de capitalización individual
3. Régimen Voluntario de Pensiones Complementarias, de capitalización individual
4. Régimen contributivo, solidario.
Por lo tanto, tenemos la oportunidad de usar la cuenta que nuestros abuelos o padres nos heredaron para el propósito que la visualizaron: nuestro mejor bienestar futuro. Yo sí quiero mantener mi ROP, administrado por los expertos, en una operadora de pensiones, durante la mayor cantidad de años posible que espero vivir jubilada.
Sin embargo, con gran preocupación, he leído recientemente en medios de comunicación el posible daño colectivo que generarán los dos proyectos de ley, dictaminados afirmativamente por la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea. El retiro del ROP planteado en un plazo inmediato o a un corto plazo, por cada persona que llega a su jubilación, puede impactar negativamente a los trabajadores que continúan aportando, a los jubilados que decidan por un retiro programado durante su etapa de vida de retiro y en general a todo el sistema de pensiones. Las fortalezas del ROP parecen debilitarse, justo en el momento llamado a cumplir su misión, para el cual fue anticipado y previsto. Me pregunto si lograremos salir airosos de esta encrucijada, al igual que logramos con éxito el cambio de siglo hace más de dos décadas.

